Deporte y Diabetes
Diabetes, deporte, alimentación, insulina…Hmm, sé que estos conceptos van estrechamente unidos y no podemos pensar en uno de ellos sin tener en cuenta a los otros. Lo digo porque parece que de momento voy a tener que prescindir de uno de ellos para ayudarme a curar mi diabetes, al menos parcialmente.
Como ya comenté, hace unas semanas sufrí una contractura muscular jugando a futbito en el cuádriceps de la pierna derecha. Después de haber visitado 2 veces ya a la fisioterapeuta y haber recibido intensos masajes que ayudaron mucho, creía que sería cuestión de poco tiempo el poder volver a hacer algún deporte, ya que me sentía mucho mejor. Ayer por la mañana, dándole las papillas a mi hijo, me agaché y volvió a estirarse el músculo. Me he dado cuenta de que va a pasar bastante tiempo hasta que pueda hacer deporte otra vez (bueno, por lo menos puedo ir a caminar)
Con esto parece que se me ha puesto otro obstáculo para curarme. Pero pensando en ello me he dado cuenta de que así, si sigo mejorando y me curo la diabetes, será cien por cien gracias a la dieta/terapia que estoy siguiendo, junto con mi actitud mental (ya que el ejercicio va a tener muy poco protagonismo en los próximas semanas/meses)
Como bien dice el dicho, si la vida nos da limones, siempre podemos hacernos una limonada con ellos
38 diabéticos curados, 77 mejorados
Aquí estoy de nuevo, esta vez con unas estadísticas de los resultados de la terapia para la curación de la diabetes del Dr. Schnitzer, sacadas de su página web y traducidas por mí al español.
En realidad el primer médico en emplear sistemáticamente este método como terapia estándard en sus pacientes, tanto con diabetes tipo I como con diabetes tipo II, así como sus consecuencias posteriores, fue el Dr. Helmut Weiss. En el “Medical Week of Baden-Baden” (Semana Médica de Baden-Baden), un congreso médico anual, informó de los resultados obtenidos durante los primeros meses en 119 pacientes diabéticos. La siguiente tabla ofrece una impresionante perspectiva:
No sé a vosotros, pero estos son los tipos de estadísticas que me gustaría ver en las consultas de los médicos (a los que confiamos nuestra salud) Pero como ya dije, decidí tomar yo la responsabilidad de mi salud y mi vida. Por eso sigo la máxima de “Quien cura tiene razón”
Y para mí, estos resultados mostrados arriba son más que suficientes para convencerme de que es posible la curación. La pregunta es: ¿por qué se dedican la industria farmacéutica y el sistema sanitario a enmascarar y enterrar este tipo de informaciones, estudios, estadísticas…? Para mí la respuesta está bien clara. Pero que cada uno saque sus conclusiones.
Lo simple de la curación
Hoy he escuchado una cita que creo es del poeta Walt Whitman que dijo que “la verdad es sencilla. Pero si fuera complicada todo el mundo la comprendería.”
Eso me ha hecho pensar en lo acostumbrados que estamos de hacerlo todo complicado. Veo en esa frase un paralelo asombroso con la situación actual de la medicina. La curación debería ser algo simple. Nuestros cuerpos vienen “de serie” con una perfecta máquina de curarse así misma que solo necesita de los estímulos adecuados (alimentos sanos y frescos, agua, ejercicio…) y el ambiente interno y externo apropiado (sin stress, positivo y con confianza en nuestra curación) para llevar a cabo la función para la que fueron creados.
Albert Einstein también era un defensor de lo simple. Él dijo “Se debe hacer todo tan sencillo como sea posible, pero no más sencillo.” Si los grandes genios de la historia coincidían en esto, ¿no será que hay algo de verdad en ello?
Estadísticas de mi diabetes
Aquí tenéis como prometí las últimas estadísticas de la evolución de mi azúcar en sangre al igual que la insulina inyectada en el último mes de terapia/dieta para curarme la diabetes tipo I.
Las cantidades de insulina mostrada se muestran por día, es decir, que el día que indica 3 unidades de insulina rápida, esa es la suma de todo el día (las de las tres comidas). Se nota que estoy particularmente orgulloso de ese día, no?
Quizás merece la pena comentar también, que hace dos semanas que no puedo hacer deporte, por una contractura muscular en la pierna al jugar a fútbol. En cuanto pueda volver a hacer ejercicio, estoy seguro de que va a mejorar todavía más mi salud, bajando aún más los niveles de azúcar y la necesidad de insulina.
Ya os digo, a esta diabetes no le quedan más de dos telediarios!
Fantásticos resultados en mi curación de la diabetes
Esto funciona, vaya si funciona!!
¿Recordáis que en mi artículo de ayer anuncié que hoy, si todo iba bien, me pondría solo 1 unidad de insulina? Pues bien, hoy vuelvo con los resultados. Estoy orgulloso de poder decir que me ha bastado 1 unidad de insulina en cada comida!! Mi azúcar en sangre ha estado entre 60-94. Y no creáis que no he comido hidratos de carbono.
Mi desayuno ha sido: 80 grs. de avena entera, 1/2 manzana, 1 rodaja de piña, 4 frambuesas, nueces y avellanas, todo mezclado en un musli. Mi comida: una gran ensalada mixta con 80 grs. de lentejas germinadas y de postre melón y almendras. De cena: otra gran ensalada con 80 grs. de avena entera y almendras de postre.
Si calculáis los hidratos de carbono que hay en esas comidas y la diminuta cantidad de insulina que he necesitado, podréis comprobar lo bien que está respondiendo mi cuerpo a la terapia/dieta para curarme la diabetes.
Espero poder seguir dando tan buenas noticias en próximos artículos!
Más sobre mi diabetes
Alguno de vosotros quizás se esté preguntando: si este blog es un diario de la curación de la diabetes de este tío, ¿por qué no habla más de su estado de salud? Y el que se lo pregunte, tiene toda la razón del mundo al cuestionarlo.
Como sabéis, la diabetes llega lentamente y se supone que también se va o se cura lentamente (lo rápido que lo haga depende de nosotros) En mi caso, no hay cambios drásticos cada día ni cada semana, sinó una mejora paulatina y contínua.
Es curioso lo consciente que se hace uno de su cuerpo cuando lo cuida y le da lo que necesita. Ahora me doy cuenta de los efectos de cada pequeño cambio. Por ejemplo, un dolor de tripa o un herpes afectan directamente a los niveles de azúcar en mi cuerpo, haciéndolos subir un poco (aunque desde que empecé esta dieta/terapia mi azúcar no ha subido de 160!!) Además, esta vez el herpes del labio solo me ha durado una semana y ha sido muy pequeño -otro signo de mejora en mi cuerpo-.
Ahora llevo dos días poniéndome solo 2 unidades de insulina en cada comida y hoy he tenido las tres veces que me lo he medido el azúcar bajo. Es decir, que si mañana sigue igual, bajaré a 1 unidad!!
Próximamente volveré a insertar alguna gráfica de la evolución de mis niveles de azúcar y la insulina inyectada.
El mito de Popeye
Como mencioné en uno de mis anteriores artículos, hace poco leí unas anécdotas histórico-científicas que considero interesantes y esclarecedoras en cuanto a la fiabilidad de algunos postulados médicos que tan ciegamente aceptamos como palabra sagrada.
Una de ellas tiene que ver con Popeye, con el que todos estamos familiarizados o al menos hemos oído hablar de él. Pues bien, así es como surgió el fenómeno de las espinacas de Popeye.
Las autoridades sanitarias de Estados Unidos, durante la segunda guerra mundial, se dieron cuenta de un progresivo aumento de las anemias por hierro en la población infantil. Para acabar con este problema, decidieron promocionar el consumo de alimentos ricos en hierro. Siguieron las conclusiones de un estudio científico alemán en el que se analizaba el contenido en hierro de diferentes alimentos, donde destacaban, muy por encima de los demás, las espinacas.
El problema es que el valor indicado en el estudio estaba equivocado por una errata de imprenta (se había corrido la coma decimal) Sin embargo, tomaron el dato literalmente y lanzaron una campaña publicitaria de las espinacas por todo el país, con la colaboración del héroe de los dibujos animados Popeye, que recibía su fuerza de esta verdura. Más tarde se dieron cuenta del error, pero parece ser que las espinacas todavía seguirán dando fuerza a Popeye durante mucho tiempo (sacado del libro “Vivir bien sin comer carne. Alternativas prácticas al mito de las proteínas de origen animal”)
En este caso, como las espinacas son muy sanas y nutritivas, no creo que haya habido consecuencias graves debidas a ese error científico. Pero a mí me pone los pelos de punta el pensar en el poder que hemos llegado a otorgar a las autoridades médicas, sin cuestionar ni poner en duda las afirmaciones y conclusiones a las que llegan (y eso que lo que está en juego es nuestra salud y nuestra vida) En realidad, los médicos son muy buenos en lo que hacen. Pero en lo que no hacen o no saben hacer (como curar la diabetes), creo que deberían informarse, investigar más y tener la humildad de aprender de los que sí han curado las enfermedades crónicas que ellos consideran incurables (por cierto, ¿os habéis fijado alguna vez en esa palabra?: incurable. En inglés podría venir de “in-curable”, es decir, “curable from within” o “curable desde el interior)
Aclaración de la terapia de curación
Aprovecho este artículo para responder alguno de los comentarios que he recibido preguntándose y dudando sobre cómo es posible que teniendo diabetes tipo I, pueda ir reduciendo la insulina inyectada y seguir comiendo los mismos hidratos de carbono.
Bueno, para empezar me veo en la necesidad de decir que quizás el modelo actual de la medicina en cuanto a la diabetes esté basado en unos fundamentos erróneos (como que la diabetes es incurable).
Un ejemplo de esto lo encontré ayer mismo leyendo una noticia en un diario en internet sobre genómica. Parece ser que por primera vez un estudio ha dado con la secuencia genética completa de una persona (en este caso la del propio investigador del proyecto Craig Venter) Una de las conclusiones del estudio es que “la variación [genética] de un humano a otro es siete veces mayor que en las estimaciones previas, lo que prueba que en el nivel genético somos individuos mucho más únicos [de lo que se creía].”
¿Qué quiero decir con esto? Pues que si en realidad cada uno de nosotros es único y diferente a nivel biológico, ¿por qué se empeñan tanto desde la medicina tradicional en tratarnos a todos igual? Si te diagnostican diabetes, ya está: te colocan la “etiqueta” de diabético, te convencen de que tu pancreas ya no funciona y te recetan insulina para el resto de tu vida. ¿Y a eso le llaman tratar una enfermedad? Para mí, tratar una enfermedad es ver lo que la ha causado (y en cada individuo puede haber sido por una razón distinta), e ir a la raíz del problema para subsanarlo.
En realidad el punto de partida en nuestro caso sería corregir nuestro organismo obstruído, ofreciéndole las condiciones naturales que el metabolismo humano necesita para funcionar a su nivel normal (en salud). El método “bio-lógico” que estoy usando apunta a una curación de la enfermedad a través de la eliminación de las verdaderas causas de la insuficiente eficacia de la insulina, restableciendo la base natural de la salud, principalmente gracias a una nutrición natural apropiada para el “hombre”. Así se normalizan los procesos metabólicos y permite al paciente metabolizar hidratos de carbono de nuevo, sin las limitaciones anteriores (sacado de la web del Dr. Schnitzer)
Por supuesto hay que cambiar todo el concepto de la alimentación al que estamos acostumbrados. La terapia básicamente es una dieta basada en verduras, hortalizas, fruta, frutos secos, cereales, legumbres germinadas, nada de comida proveniente del animal, y todo, lo más fresco posible (es decir sin cocinarlo)
¿Por qué nada de carne? Pues porque son alimentos muy ricos en proteínas que el cuerpo va acumulando en la membrana de las células, haciendo que su grosor sea cada vez mayor. Así, se va haciendo cada vez más difícil para la célula intercambiar oxígeno y nutrientes con su exterior. Por supuesto, la glucosa también lo tiene más difícil para entrar en la célula y por eso se va acumulando en la sangre, con lo que necesitamos dosis cada vez mayores de insulina. Esto a largo plazo produce la mayoría de enfermedades y complicaciones que conocemos derivadas de la diabetes.
¿Por qué crudo? Porque es cuando los alimentos tienen todos los nutrientes, las enzimas y vitaminas que necesita para metabolizarlo. Al cocinar (hirviendo o friendo) los alimentos, van perdiendo sus enzimas, por lo que nuestro cuerpo, a parte de necesitar la energía para la digestión, necesita un esfuerzo añadido para crear sus propias enzimas y así poder metabolizar la comida. Es lo que pasa también con los alimentos refinados (pan blanco, bollería, harinas refinadas…) Al quitarles la capa exterior de los granos de cereal, se les quita también la fibra y enzimas que llevan en sí preparadas para que nuestro cuerpo pueda aprovecharlas mejor.
Por eso es por lo que puedo reducir la insulina comiendo los mismo carbohidratos: porque he cambiado el tipo de carbohidratos. Al comer cereales enteros, tengo la fibra y las enzimas que hacen que el cuerpo los vaya aprovechando muy lentamente (por lo que no suele haber picos altos o bajos de azúcar) Y al no comer productos cárnicos o lácteos, mis células pueden intercambiar todo lo que necesitan con su exterior para poder ejercer su función natural.
Que cada uno investigue su caso, pero yo creo (y los muchos casos de curación explicados en el libro así lo demuestran) que en la mayoría de los casos el pancreas recupera su estado normal de funcionamiento.
Espero haber resuelto un par de dudas. Por supuesto, la terapia del Dr. Schnitzer incluye más consejos, teorías, recetas y recomendaciones para asegurar en lo máximo posible el éxito.
Por favor, no dudéis en escribirme si tenéis más dudas o preguntas al respecto.
Por la salud de todos!
Terapias que curan y terapias que no curan
Como habréis comprobado en mis anteriores artículos, van surgiendo una y otra vez comentarios sobre la importancia de llevar una dieta lo más orgánica y fresca posible, si queremos darle a nuestro cuerpo la posibilidad de curarse a sí mismo. En realidad, nuestro organismo está creado para eso, para regenerarse y curarse. Es algo que lleva escrito en su interior desde que aparecimos en este planeta. Nosotros, „solo“ tenemos que ayudarle y dejarle hacer su trabajo, y no ponerle más obstáculos con los que lidiar (como en el caso de la mayoría de medicamentos)
Yo lo estoy comprobando en mi propia piel, y veo los resultados tan positivos que me está aportando para curarme de la diabetes tipo I.
Soy un fan del dicho „Quien cura tiene razón.“ Yo he decidido hacer caso a quien ha curado a muchos diabéticos, en vez de aceptar o conformarme con el tan usado „no tiene curación. Mejor aprender a vivir con ello toda la vida.“ Eso para mí es ir por la vida con los ojos cerrados, y la mente más cerrada todavía (sobretodo la de muchos médicos alópatas) a nuevas ideas, nuevos métodos. Pero claro, si estos métodos no producen ganancias para la industria farmacéutica, no interesa. De hecho, hay muchas terapias alternativas que ayudan a curar la diabetes u otras enfermedades, y sin embargo el Estado solo regula y acepta a la única terapia (medicina tradicional) que no sabe cómo curarla. Curioso, no?!
Menos mal que decidí abrir los ojos, y animo a todos a que hagáis lo mismo.
Más avances en mi diabetes
Aquí estoy de nuevo, y hoy estoy especialmente entusiasmado por los avances que estoy haciendo en mi curación de la diabetes!!
Después de 2 ó 3 semanas estabilizado en 3 Unidades de insulina rápida en cada comida (para ver cuanta usaba antes ver uno de mis anteriores artículos), esta última semana he podido reducirlo a 2 unidades. Y para mi asombro (aunque lo estaba esperando y deseando) ayer tuve que reducir a 1 Unidad de insulina por comida, y aun así tuve el azúcar bajo después! Eso quiere decir que quizás no habría hecho falta ponerme insulina! Estoy emocionado!
Los que tengáis ya experiencia con la diabetes sabréis que 1 unidad de insulina son 3 gotitas que salen de la aguja (si no lo habéis probado aun, podéis hacerlo) Si se piensa que esas 3 gotas de nada bastan para toda mi sangre con la misma cantidad de hidratos de carbono que estaba comiendo antes (por ejemplo 60-70 grs. de hidratos de carbono en el desayuno), creo que puedo llegar a la conclusión de que mi pancreas está recuperándose y generando insulina otra vez.
Es posible que esta nueva reducción de insulina se deba a que conseguí los cereales apropiados (enteros, sin pelar ni moler). Antes comía otros que ya estaban pelados. Este es uno de los temas importantes en el libro que me gustaría traducir al español.
A ver qué noticias de mi evolución tengo para anunciar en mis próximos artículos!






